Según el organismo, una reestructuración integral del sistema podría generar un incremento en la recaudación equivalente al 3,3% del Producto Bruto Interno (PBI), beneficiando tanto a la Nación como a las provincias.
Uno de los ejes principales propone la unificación de las alícuotas del IVA, eliminando exenciones que no tengan un fin social claro y compensando a los hogares más vulnerables. Asimismo, el organismo recomendó ampliar la base del impuesto a las Ganancias reduciendo el umbral de ingresos, de modo que al menos el 20% de los trabajadores formales vuelva a estar alcanzado por este tributo.
Respecto a los pequeños contribuyentes, el FMI sugirió reformar el Monotributo para alinearlo progresivamente con el régimen general y evitar los "saltos" bruscos en las obligaciones tributarias al cambiar de categoría. Para las empresas, la propuesta incluye simplificar el Impuesto sobre Sociedades estableciendo una tasa fija del 30% y un pago mínimo basado en la facturación para combatir la evasión.
El plan también contempla el fortalecimiento de impuestos especiales sobre el tabaco, alcohol, bebidas azucaradas y combustibles, lo que aportaría un 0,5% adicional al PBI. Con el espacio fiscal generado por estas medidas, el organismo considera fundamental eliminar impuestos distorsivos, como las retenciones a las exportaciones agrarias y el tributo a las transacciones financieras, para impulsar la producción y el ingreso de divisas.
Finalmente, el informe destaca que el gobierno de Javier Milei se comprometió a presentar una propuesta formal de reforma tributaria antes de fin de año. La implementación de estos cambios dependerá de una estrecha coordinación entre los distintos niveles del Estado, asegurando que la mayor recaudación sirva para estabilizar las cuentas públicas sin afectar la equidad del sistema.





