El fiscal César Collado solicitó formalmente la elevación a juicio por jurados contra David Ojeda, quien es el único imputado en el expediente. Así la investigación por el doble femicidio que conmocionó a Quitilipi llega a una etapa decisiva.
Un elemento fundamental para este pedido fue la reciente incorporación de los resultados de ADN remitidos por el Instituto Médico Forense. Las pericias confirmaron coincidencias genéticas entre las muestras halladas en la escena del crimen y el acusado, lo que permitió cerrar el plexo probatorio. Además, se valoraron lesiones en el cuerpo de Ojeda que serían compatibles con un forcejeo y signos de defensa por parte de las víctimas.
El trágico hecho ocurrió el pasado 10 de marzo, cuando Juliana Marcela Frías (37) y su hija Diana Yerlin Gómez (17) fueron encontradas sin vida en su vivienda. Las autopsias determinaron que la madre falleció por un traumatismo de cráneo, mientras que la adolescente murió por asfixia mecánica. Ojeda, expareja de Frías, fue detenido ese mismo día tras un operativo cerrojo en las inmediaciones de las rutas 16 y 4.
Ojeda enfrenta cargos gravísimos por doble femicidio y abuso sexual agravado, este último detectado tras los estudios forenses realizados a la menor. Según la hipótesis de la fiscalía, el ataque se produjo durante la madrugada luego de una fuerte discusión familiar en el domicilio de las víctimas. El hallazgo del teléfono celular del imputado también fue incorporado como pieza clave en la reconstrucción de los hechos.
Con el requerimiento de elevación ya presentado, la Justicia deberá analizar los elementos aportados para avanzar hacia la instancia de debate público. El juicio por jurados será el encargado de determinar la responsabilidad definitiva de Ojeda en uno de los casos de violencia de género más dolorosos registrados en el interior provincial.






