El 20 de mayo de 1810 fue una jornada decisiva durante la Semana de Mayo, ya que el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros comenzó a perder el respaldo político y militar que sostenía su autoridad en el Virreinato del Río de la Plata. En medio de la crisis provocada por la caída de la Junta de Sevilla, los revolucionarios intensificaron la presión para exigir un Cabildo Abierto.
Ese día, el síndico Julián de Leiva intentó convencer a Cisneros de aceptar la convocatoria al Cabildo, mientras el virrey consultaba a los jefes militares para conocer si todavía contaba con apoyo. Cornelio Saavedra fue contundente y le respondió que la Junta que lo había designado ya no existía, dejando al representante español en una posición cada vez más débil.
Por la noche, Juan José Castelli y Nicolás Rodríguez Peña volvieron a insistir ante el virrey en un encuentro cargado de tensión. Finalmente, Cisneros cedió ante la presión y pronunció una de las frases más recordadas de la historia argentina: “Ya que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran”, antes de convocar al histórico Cabildo Abierto.





