Durante el 172º aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el presidente Javier Milei anunció una reducción en los derechos de exportación para cultivos estratégicos. Esta medida busca, según sectores productivos, recuperar competitividad e incentivar la inversión en el campo argentino.
Respecto a la soja, el Gobierno implementará un esquema de baja gradual a partir de enero de 2027, con reducciones mensuales de entre 0,25% y 0,5% dependiendo de la recaudación. Además, el plan de alivio fiscal se extenderá a sectores industriales como el automotriz, petroquímico y de maquinaria, cuyos aranceles de exportación se reducirán progresivamente hasta llegar a cero para junio de 2027.
El mandatario enfatizó que su misión principal es “achicar el Estado para bajar impuestos”, permitiendo que el mercado crezca y genere mayor prosperidad para los ciudadanos. Según Milei, el agro atraviesa un escenario favorable y el objetivo oficial es profundizar la desregulación para que el sector alcance cosechas y exportaciones récord, eliminando los obstáculos puestos por la política durante décadas.
Entidades como la Sociedad Rural Argentina (SRA) y Ciara celebraron la decisión, aunque remarcaron que el objetivo final debe ser alcanzar las "retenciones cero" por tratarse de un impuesto distorsivo. Por su parte, consultoras privadas estiman que el costo fiscal de estas rebajas para el año 2026 podría oscilar entre los 580 y 687 millones de dólares, impacto que dependerá del volumen final exportado.
Finalmente, el presidente vinculó estas reformas con una estrategia de apertura comercial al mundo, destacando acuerdos recientes con los Estados Unidos y la Unión Europea. Milei aseguró que bajo este nuevo esquema económico, el campo dejará de ser el "pagador de última instancia" de las crisis argentinas, permitiendo que otros sectores crezcan con la misma fuerza.





