Aunque la acusada optó por negarse a declarar ante las autoridades, la Justicia logró avanzar con diversas testimoniales de su entorno cercano para reconstruir los hechos.
Familiares y allegados de Julián Álvarez Guardia, de 29 años, se movilizaron frente a la sede de la Fiscalía para exigir que el crimen no quede sin condena. Durante la manifestación, amigos de la víctima lo recordaron como una persona solidaria y muy querida, asegurando que Julián "era una luz" y representaba un "brillo para todos".
En este contexto, la madre y el hermano de Cantero reconocieron ante la Fiscalía que existía una relación conflictiva entre la joven y la víctima. Además, la familia de la imputada hizo entrega del teléfono celular de Julián, elemento que ya se encuentra bajo custodia judicial para ser analizado como pieza clave del expediente.
Según relatan las fuentes, amigos del joven indicaron que él les contaba en persona sobre los episodios de violencia que sufría, aunque solía ser muy reservado al respecto. Estas situaciones de maltrato, de acuerdo a lo expresado por sus allegados, lo habían ido alejando paulatinamente de su círculo social antes del asesinato.
El impacto emocional del caso es profundo, al punto que la madre de la víctima se descompensó y no pudo completar su declaración testimonial este miércoles. Mientras se define si la única detenida continuará bajo prisión preventiva, los amigos de Álvarez Guardia sostienen que el recuerdo del joven les da fuerzas para que el caso se esclarezca totalmente.





