Tras un comienzo que por primera vez se dio por la tarde, la respuesta del público fue masiva, alcanzando aproximadamente las 45.000 visitas en un solo día. Sobre este debut, Ferreira destacó: “Positivo, positivo. La verdad que fue un comienzo muy lindo el día de ayer”.
La ambición de la organización para esta edición es superar el millón doscientos mil asistentes registrados en el encuentro anterior. Más allá de los números, Ferreira subrayó la sorpresa de los artistas internacionales ante la calidez de la recepción local, señalando que muchos de ellos “han visitado bienales en otros lugares que no tienen la atención que tienen acá”. Este trato diferencial se ha convertido en una marca registrada con un equipo de colaboradores que posicionan al Chaco en el mapa mundial de la escultura.
Un aspecto conmovedor de esta edición es la perseverancia de los protagonistas, ya que algunos artistas esperaron una década para ser seleccionados. Ferreira relató que, al recibir la confirmación, muchos “tuvieron que volver a releer porque no creían que les llegó la invitación”, un hecho que refuerza el prestigio y la transparencia del proceso de selección de la comisión. Esas historias personales de superación se entrelazan con el crecimiento del evento año tras año.
Finalmente, el referente de la Fundación invitó a la comunidad a ser testigo directo de la creación artística en el predio. Explicó que el valor de la Bienal reside en presenciar el proceso creativo desde el inicio: “Viendo la construcción de la obra, el nacimiento de una obra en este lugar que lo llamamos nacer una obra y uno se encariña al verlo salir de un bloque”. Para Ferreira, esta conexión emocional entre el ciudadano y la pieza permite que cada visitante “se sienta parte de todo lo que es la Bienal”.






