El ajedrez infantil del Chaco vuelve a posicionarse en lo más alto del tablero nacional gracias a Noah, tras dos décadas de espera por un título federal en la categoría. Al aire de Radio Facundo Quiroga, el tesorero de la Federación Chaqueña y padre del protagonista, Diego Zalazar, analizó el camino recorrido por su hijo: "Él sigue queriendo ser Campeón del Mundo y pensábamos que iba a tardar más la oportunidad en que se gane el lugar a representar al país, pero ya lo pudo conseguir". Al referirse a la importancia histórica de este logro para la provincia, remarcó: "Hace 20 años no había un campeón argentino para Chaco en la categoría infantil; se rompió la sequía". Sobre la preparación técnica de cara a la competencia internacional, detalló el apoyo recibido: "Lo prepara el presidente de la Federación Chaqueña, Alessandro Manzone, que es el jugador más fuerte del norte argentino, y tuvimos la colaboración de que no se le cobren las clases que suelen ser costosas".
La participación en el certamen mundial requiere no solo de excelencia deportiva, sino también de una logística compleja y financiamiento para cubrir los traslados. Respecto a la incertidumbre sobre la sede y los costos que deben afrontar, Zalazar explicó: "Todavía es incierta la sede, se estima que sea a fin de año, pero lo que tenemos que hacer es prepararnos e ir juntando dinero porque va a ser un número económico importante". Por su parte, el propio Noah expresó su alegría por el presente que le toca vivir: "Me siento muy bien y emocionado". En relación al impacto que esta disciplina tiene en la formación de los más jóvenes frente a las distracciones modernas con las pantallas, su padre destacó: "Ayudarse del ajedrez es buena noticia para nosotros. Ojalá se replique y se multiplique en todas las escuelas del Chaco porque tiene una muy buena repercusión en lo educativo".
A pesar de la alta competencia, el entorno del joven deportista prioriza que mantenga la esencia propia de su edad durante cada torneo. Sobre la convivencia entre el juego y la responsabilidad frente al tablero, Zalazar comentó: "A Noah lo vemos siempre alegre, está jugando con los autitos y corre de un lado al otro. Después con sus rivales juegan la partida totalmente serios y cuando terminan siguen jugando porque son niños y lo disfrutan". Al recordar las raíces culturales de su localidad natal y el fomento de esta actividad, señaló: "La Leonesa es feliz porque tenemos una cultura ajedrecística gracias a un profesor que se animó y llevó unos tableritos". Finalmente, reafirmando el compromiso con el bienestar del pequeño representante argentino, concluyó: "Solamente acompañamos: el niño y la diversión va primero, y después lo que le fascina".
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