El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registró en julio una caída del 4,78% en relación con junio y una retracción del 12,3% en la comparación interanual, según el relevamiento elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella. Con este resultado, el indicador acumula una merma del 14,16% respecto a su nivel máximo alcanzado en enero de 2025, reflejando un pesimismo creciente sobre el escenario económico.
Pese a la contracción mensual observada durante el período analizado —relevado entre el 2 y el 16 de julio de 2026 sobre una muestra de 1.000 casos en centros urbanos—, el índice se mantiene un 14,24% por encima de su piso histórico alcanzado en enero de 2024.
Retroceso generalizado en todo el país y por subíndices
La merma en la confianza del consumidor se manifestó en todas las regiones geográficas relevadas, con mayor intensidad en el área metropolitana:
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Gran Buenos Aires (GBA): Lideró la caída con un descenso del -6,35%.
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Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA): Registró un retroceso del -6,24%.
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Interior del país: Mostró la disminución más moderada, situándose en un -1,68%.
En el análisis por componentes, el subíndice de Situación Macroeconómica fue el que experimentó el golpe más duro, con una baja mensual del 8,49%, mientras que la percepción sobre la Situación Personal cayó un 3,89%. En tanto, la predisposición para la compra de Bienes Durables e Inmuebles anotó una leve variación negativa del 0,48%.
Fuerte brecha según el nivel de ingresos y expectativas futuras
El informe evidencia que la pérdida de confianza afectó de manera desproporcionada a los sectores más vulnerables de la sociedad:
Impacto por nivel socioeconómico
La caída de la confianza en los hogares de ingresos bajos fue del -11,47%, mientras que en los sectores de ingresos altos la contracción fue de apenas -1,45%. En términos absolutos, el índice para los sectores de mayores recursos se ubicó en 43,45 puntos, frente a los 35,99 puntos del segmento de menores ingresos.
Por último, en la mirada temporal, la desconfianza estuvo traccionada principalmente por el horizonte de mediano y largo plazo. El componente de Expectativas Futuras se desplomó un 7,19%, superando con frecuencia la retracción de las Condiciones Presentes, que descendieron un 1,24%.





