Irán anunció este sábado el cierre del estrecho de Ormuz y volvió a sacudir el tablero de Medio Oriente, al acusar a Estados Unidos de incumplir el memorando de entendimiento firmado días atrás para frenar la escalada bélica en la región. La decisión fue comunicada por el Ejército iraní en medio de una nueva oleada de ataques en el sur del Líbano, que dejó en jaque la tregua alcanzada esta semana entre Washington y Teherán.
El anuncio fue difundido por la televisión estatal iraní, donde las Fuerzas Armadas calificaron la medida como una respuesta al “flagrante incumplimiento” de los compromisos asumidos por Estados Unidos. Según el comunicado, el estrecho “será cerrado al paso de navíos” y esa decisión constituye apenas “un primer paso” frente a lo que Teherán considera una violación directa del acuerdo, con la advertencia de que podría haber nuevas represalias si continúan las acciones militares en la zona.
El punto de quiebre se vincula al memorando firmado esta semana entre Donald Trump y el presidente iraní Masud Pezeshkian, un entendimiento que contemplaba un alto el fuego en varios frentes, incluido el territorio libanés, y que además buscaba garantizar la reapertura del paso marítimo más sensible para el comercio petrolero global. Sin embargo, la situación se deterioró rápidamente tras nuevos bombardeos israelíes en el sur del Líbano, pese al anuncio de un cese de hostilidades que había sido celebrado por Estados Unidos y la Unión Europea.
La ruptura de esa tregua dejó congelada la continuidad del diálogo internacional que debía seguir en Suiza. En ese marco, la representación estadounidense también quedó envuelta en incertidumbre: el vicepresidente JD Vance canceló su viaje y luego surgieron versiones sobre una eventual participación del enviado Steve Witkoff y del asesor Jared Kushner para intentar sostener la negociación. En paralelo, diplomáticos de distintos países permanecen en el complejo de Bürgenstock, mientras Pakistán sigue jugando un papel clave como mediador entre ambas partes.
El cierre de Ormuz vuelve a encender una alarma global por su impacto geopolítico y económico. Se trata de un corredor estratégico para el comercio energético mundial, por lo que cada interrupción o amenaza sobre su funcionamiento repercute de inmediato en los mercados y en la estabilidad regional. Con la tregua resquebrajada, los ataques reanudados y las negociaciones en suspenso, el conflicto volvió a entrar en una fase de máxima fragilidad.





