Cada 20 de abril se conmemora el Día Mundial de la Marihuana, una fecha que trascendió su origen como código entre jóvenes y hoy se instaló como un fenómeno cultural global que pone en discusión el consumo de cannabis, su legalización y sus implicancias en la salud pública.
El llamado “4/20” nació en la década de 1970 en Estados Unidos, cuando un grupo de estudiantes utilizaba ese número como clave para referirse al consumo de marihuana. Con el tiempo, la expresión se expandió y quedó asociada al 20 de abril, transformándose en un símbolo reconocido a nivel internacional.
En distintos países, la jornada se convirtió en un punto de encuentro para movilizaciones, actividades culturales y reclamos vinculados a cambios en las políticas sobre cannabis. En algunos casos, las manifestaciones impulsan la legalización o despenalización, mientras que en otros se enfocan en el acceso a tratamientos medicinales.
El escenario global cambió en las últimas décadas con avances regulatorios en varios países. Uruguay marcó un antecedente en la región al regular el mercado en 2013, mientras que otras naciones adoptaron modelos intermedios que habilitan distintos usos bajo control estatal.
En Argentina, el eje del debate está puesto en el cannabis medicinal, con una legislación que permite el cultivo controlado para tratamientos terapéuticos, aunque el consumo recreativo sigue penalizado. En este contexto, la fecha no solo refleja una práctica cultural, sino que también expone una discusión abierta que atraviesa lo legal, lo sanitario y lo social.





