Con una trayectoria marcada por el trabajo territorial en el Chaco, Milena destacó cómo su profesión la transformó personalmente, asegurando que: “La psicología social me cambió la vida y me la sigue cambiando todos los días, en el aprendizaje con el otro”.
Uno de los ejes centrales de su labor es la psicoeducación, herramienta que considera fundamental para gestionar las emociones que suelen esconderse tras las conductas adictivas. Milena advirtió sobre el riesgo de ser "analfabetos emocionales" y subrayó la importancia de poner en palabras lo que sentimos, afirmando que “el consumo expresa una emoción que no pudo ser elaborada” y que la falta de herramientas para manejar el dolor puede llevar a situaciones críticas.
La psicóloga social también enfatizó que la salida de estas problemáticas es siempre colectiva, promoviendo la creación de redes de apoyo en escuelas, fuerzas de seguridad y centros comunitarios. Para Milena, el acompañamiento es la clave del éxito en cualquier proceso de recuperación, bajo la premisa de que “nadie se salva solo; es muy importante el acompañamiento del otro y contar con una red de apoyo”.
Finalmente, instó a la sociedad a involucrarse en la prevención antes de que ocurran tragedias y envió un mensaje de esperanza para quienes están sufriendo. Milena, quien actualmente dicta capacitaciones gratuitas e invitó a todos a seguirlos y formarse para que puedan ser parte de este programa de prevención. Cerró la charla con una reflexión contundente: “Pedir ayuda no es un acto de debilidad, sino que es todo lo contrario, es un acto de fortaleza”.





