Según fuentes gubernamentales, el lanzamiento del exministro es, en realidad, una maniobra orquestada por Mauricio Macri para posicionarse mejor de cara a la disputa por la Ciudad de Buenos Aires.
La principal inquietud del partido amarillo es proteger su distrito fundacional, el cual parece verse amenazado por los planes electorales de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. En este contexto, el oficialismo cree que el PRO utiliza la figura de Lacunza para forzar una conversación más favorable sobre el futuro político de la capital federal.
A pesar de que le atribuyen una baja intención de voto, en la Casa Rosada admiten que Lacunza podría restarle apoyos vitales a Javier Milei. "Aunque midiese cinco puntos, son cinco puntos que nos recorta a nosotros porque disputa nuestro electorado", advirtió una fuente oficial, reconociendo que el economista apunta directamente a la misma base de votantes que los libertarios.
Las críticas internas no tardaron en llegar, incluyendo duros cuestionamientos a la popularidad del candidato macrista. "Lacunza es el vicepresidente de Racing. No lo conocen ni los propios hinchas", dispararon desde Balcarce 50, en un intento por minimizar el impacto real que podría tener su postulación en la opinión pública.
Por el momento, La Libertad Avanza mantiene la incertidumbre sobre si irá a una alianza con el PRO o si presentará sus propios candidatos para disputar la alcaldía porteña. Mientras tanto, figuras como Pilar Ramírez señalan que aún falta tiempo para definir acuerdos, dejando en claro que el mapa de alianzas en la Ciudad sigue siendo un terreno de alta tensión.





