El 31 de julio se conmemora el Día Mundial del Guardaparque, una jornada destinada a reconocer el trabajo de quienes custodian áreas naturales protegidas y a rendir homenaje a los profesionales que perdieron la vida mientras cumplían esa misión. La efeméride fue instituida en 1992 por la Federación Internacional de Guardaparques (IRF) y pone en valor una tarea esencial para la conservación del ambiente.
Mucho más que vigilar parques, los guardaparques cumplen un rol estratégico en la protección de la flora y la fauna, la prevención de incendios forestales, la atención de emergencias y la educación ambiental. Entre sus principales funciones también se encuentran los patrullajes, el control de actividades dentro de las áreas protegidas, la asistencia a visitantes y el trabajo conjunto con comunidades para promover el cuidado de la naturaleza.
Ejercer esta profesión exige una preparación integral. Además de una fuerte vocación de servicio, los guardaparques deben contar con conocimientos sobre biodiversidad, manejo del fuego, primeros auxilios, cartografía y legislación ambiental. También necesitan una excelente condición física para desenvolverse en territorios muchas veces inhóspitos y enfrentar situaciones de riesgo.
En la Argentina, la profesión tiene una larga historia. El país cuenta con su propio Día del Guardaparque, que se celebra cada 9 de octubre, y fue pionero en América Latina con la creación de una escuela específica para formar estos profesionales. Actualmente, los guardaparques argentinos protegen ecosistemas que abarcan desde la selva misionera y los bosques patagónicos hasta la Antártida, siendo Argentina el único país que envía guardaparques de manera permanente a bases antárticas.
Con la mirada puesta en 2030, la Federación Internacional de Guardaparques impulsa el reconocimiento global de estos profesionales como actores fundamentales para la salud del planeta. Su labor cotidiana garantiza la preservación del patrimonio natural y cultural, protege especies amenazadas y permite que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de algunos de los paisajes y ecosistemas más valiosos del mundo.





