Un violento episodio sacudió la tradicional cena de corresponsales en la Casa Blanca, cuando un tiroteo obligó a evacuar al presidente Donald Trump y a las principales autoridades presentes. El mandatario resultó ileso, pero un agente del Servicio Secreto fue herido durante el ataque.


El hecho ocurrió en el hotel Washington Hilton, donde se desarrollaba el evento con la presencia de periodistas, funcionarios y figuras públicas. Según testigos, se escucharon entre cinco y ocho disparos en medio de la cena, lo que generó escenas de pánico dentro del salón.




El operativo de seguridad se activó de inmediato. Agentes armados ingresaron al lugar, ordenaron a los presentes tirarse al piso y evacuaron a Trump, a la primera dama Melania Trump y al vicepresidente JD Vance. En paralelo, equipos tácticos y fuerzas federales tomaron control del edificio.

En conferencia de prensa, Trump confirmó que un agente del Servicio Secreto fue baleado a corta distancia, pero salvó su vida gracias al chaleco antibalas. El presidente calificó al atacante como un “aspirante a asesino” y aseguró haber hablado con el oficial herido, quien se encuentra fuera de peligro.

El FBI informó que el sospechoso fue detenido en el lugar y que se trata de un residente del estado de California. La investigación quedó en manos de las fuerzas federales, que buscan determinar las motivaciones del ataque.


El episodio interrumpió una de las citas políticas y mediáticas más importantes del año en Washington, donde también se encontraban altos funcionarios como Marco Rubio. Tras el hecho, Trump destacó la rápida respuesta de las fuerzas de seguridad y aseguró que el evento se realizará nuevamente en los próximos 30 días.
Mientras continúan las pericias, el ataque reavivó la preocupación por la seguridad en eventos de alto perfil en Estados Unidos y volvió a poner en el centro del debate la protección de figuras públicas en contextos masivos.





