A partir de esta implementación, los árbitros tendrán la potestad de expulsar con tarjeta roja directa a cualquier futbolista que se cubra la boca al momento de encararse o confrontar a un rival.
Esta normativa, bautizada informalmente como la “Ley Vinícius”, tiene su origen en un polémico incidente de la Champions League entre Vinícius Junior y el argentino Gianluca Prestianni. En dicha ocasión, el atacante del Benfica se tapó la boca con su camiseta para proferir un insulto que, tras una investigación de la UEFA, fue calificado como de naturaleza homofóbica.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, fue uno de los principales impulsores de esta medida para combatir el racismo y la discriminación en los estadios. El dirigente sostuvo que, si un jugador decide ocultar sus palabras durante una disputa, debe existir la presunción de que dijo algo indebido, justificando así su salida inmediata del campo para garantizar la transparencia.
Asimismo, el nuevo reglamento castigará con la expulsión a los jugadores o integrantes del cuerpo técnico que abandonen el terreno de juego como forma de protesta ante un fallo arbitral. En caso de que un equipo provoque la suspensión definitiva del encuentro por retirarse del campo, se le declarará automáticamente la derrota por decisión administrativa.
La FIFA comenzará a notificar formalmente estos cambios a las 48 selecciones clasificadas para la próxima Copa del Mundo en las próximas semanas. Por su parte, la UEFA ya ha solicitado que las sanciones disciplinarias derivadas de este tipo de conductas tengan alcance global, lo que podría complicar la disponibilidad de futbolistas sancionados para sus equipos nacionales.





