La casa de Gran Hermano Generación Dorada volvió a sacudirse con el regreso de Solange Abraham, quien reingresó tras su paso por La Casa de los Famosos y se encontró con un escenario completamente distinto al que había dejado.
Su entrada no pasó desapercibida. Con corona, lentes oscuros y vestido de noche, cruzó la puerta principal con una frase que marcó el tono de su vuelta: “¡Llegó la reina, bebé!”. Entre risas y sorpresa, recorrió la casa saludando a sus compañeros y tratando de entender rápidamente qué había ocurrido durante su ausencia.
La recepción fue dispar. Mientras algunos la recibieron con entusiasmo, otros optaron por mantenerse al margen. Participantes como Daniela, Pincoya y Yipio no salieron a darle la bienvenida en el primer momento, dejando en evidencia tensiones internas que se acumularon en los últimos días. Aun así, Solange mantuvo su actitud y avanzó sin mostrarse afectada.
A medida que se fue poniendo al tanto de la situación, notó cambios importantes en el juego. Se enteró de la salida de jugadores, como Lola y del abandono de La Maciel, lo que modificó por completo la dinámica dentro de la casa. “Qué flash”, repitió varias veces, sorprendida por la velocidad de los acontecimientos.
También compartió su experiencia en el exterior, donde aseguró haber sido muy bien recibida y hasta protagonizado un romance. “Me amaron todos, a diferencia de acá”, lanzó, fiel a su estilo. Sin embargo, también reveló que atravesó un momento complicado al desmayarse apenas llegó, aunque logró recuperarse y adaptarse rápidamente.
El contraste con la casa actual no tardó en aparecer. Sus compañeros le explicaron las sanciones vigentes, como la falta de agua caliente durante gran parte del día, la clausura del gimnasio y la pileta, y la reducción de recursos, lo que generó sorpresa en la participante.
Lejos de adoptar un perfil bajo, Solange dejó en claro que su regreso será activo. “Yo me tengo que poner la corona”, afirmó, mostrando una postura más decidida que en su etapa anterior. Esa intención también se refleja en su estrategia, ya que volvió directamente nominada, lo que la obliga a moverse rápido en un juego cada vez más tenso.
Su reingreso no solo impactó en lo emocional, sino que también reconfigura alianzas y genera nuevos focos de conflicto en una casa donde cada movimiento puede cambiar el rumbo de la competencia.




