El 22 de mayo de 1810 se desarrolló el histórico Cabildo Abierto que marcaría uno de los momentos decisivos de la Revolución de Mayo. Desde temprano, cientos de vecinos participaron del debate convocado tras la presión popular contra el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, en medio de la profunda crisis política que atravesaba España por el avance de las tropas de Napoleón Bonaparte.
La reunión comenzó cerca de las nueve de la mañana en el Cabildo de Buenos Aires. De los 450 invitados, participaron alrededor de 250 vecinos, quienes debatieron durante horas sobre la continuidad del virrey al frente del gobierno del Río de la Plata. La discusión giró alrededor de la legitimidad de Cisneros, luego de la caída de la Junta de Sevilla, organismo español que lo había designado en el cargo.
Durante el debate quedaron expuestas dos posiciones enfrentadas. Los sectores conservadores defendieron la permanencia de Cisneros y sostuvieron la continuidad de la autoridad española. En cambio, los revolucionarios argumentaron que, al desaparecer la autoridad que había nombrado al virrey, el poder debía regresar al pueblo para conformar un nuevo gobierno.
Entre las exposiciones más destacadas estuvieron las del obispo Benito Lué por el sector conservador y las de Juan José Castelli y Juan José Paso por los revolucionarios. Los discursos de los criollos tuvieron fuerte repercusión entre los asistentes y terminaron inclinando el clima político hacia un cambio de власти en el Virreinato.
Tras varias horas de discusión y votación, el Cabildo resolvió que Cisneros debía dejar el mando y ser reemplazado por una Junta de Gobierno. La decisión tomada ese 22 de mayo abrió una etapa decisiva en la Revolución y aceleró los acontecimientos que culminarían días después con la conformación del Primer Gobierno Patrio.





