En la actualidad, ocho de cada diez funciones de cine en Argentina se ofrecen dobladas al español, un fenómeno que refleja una cultura orientada al consumo inmediato y al menor esfuerzo intelectual. Esta tendencia, que se profundizó tras la pandemia, muestra cómo el público prefiere evitar la lectura de subtítulos en busca de una mayor comodidad. Sin embargo, lo que parece una elección trivial de entretenimiento tiene repercusiones directas en nuestra salud cerebral.
Según el especialista, elegir la versión original con subtítulos favorece la memoria de trabajo y la atención dividida: “no es un esfuerzo enorme, pero es un esfuerzo constante y el cerebro que lo hace regularmente está ejercitando un montón de circuitos”.
La falta de este estímulo puede debilitar las conexiones neuronales mediante un proceso físico conocido como poda sináptica. Anderson advierte que los circuitos que no se usan se dejan de "aceitar" y se pierde tolerancia a la frustración y la capacidad de atención sostenida. “El cine doblado no causa los problemas, es simplemente un síntoma... la gente quiere las cosas cognitivamente más digeridas y más fáciles”, afirma el médico sobre esta "vagancia" intelectual.
Además del perjuicio cognitivo, el doblaje elimina elementos esenciales de la actuación, como la prosodia, el ritmo y la intensidad emocional de la voz original. Anderson señala que, al ver a grandes figuras como Meryl Streep o Anthony Hopkins doblados, se pierde una clase magistral de comunicación no verbal. El experto es categórico al respecto: “se pierde el acento, la cadencia, el quiebre de la voz, ese silencio intencional que a veces aparece”.
Finalmente, el neurólogo destaca que el esfuerzo de procesar otros idiomas genera una "reserva cognitiva" que protege al cerebro del deterioro natural por la edad. En un entorno de consumos rápidos y videos de pocos segundos, Anderson concluye con una reflexión profunda sobre la simplificación actual: “Todo se hace para no pensar ahora, perdés todo eso por la comodidad”, instando a recuperar el hábito de desafiar a nuestra mente incluso frente a la pantalla.





