Una preocupante situación se detectó en el Río Negro, a su paso por Resistencia, con la aparición de peces muertos y signos de contaminación. Un informe preliminar realizado por la Administración Provincial del Agua (APA) y la Subsecretaría de Ambiente de la Provincia revela baja oxigenación, alta salinidad y contaminación cloacal en el agua. Esta emergencia movilizó a las autoridades provinciales para investigar las causas y tomar medidas urgentes.
La investigación inicial señala una combinación de factores naturales y humanos como responsables de este deterioro ambiental. La prolongada sequía y los bajos niveles del río Paraná dificultan el ingreso de agua fresca al Río Negro, lo que agrava la calidad del agua. A esto se suma la descarga de efluentes cloacales sin tratamiento, incrementando significativamente la contaminación y afectando la vida acuática.
Durante un operativo de emergencia, se tomaron muestras del agua y se realizaron análisis que confirmaron la crítica situación. Los especialistas de la APA y la Subsecretaría de Ambiente explicaron que la baja concentración de oxígeno está directamente relacionada con los desechos cloacales. Sin embargo, el informe descarta la presencia de contaminantes industriales, basándose en la observación de garzas alimentándose de los peces muertos, ya que estas aves evitarían consumir peces tóxicos.
Ante este panorama, las autoridades anunciaron una serie de medidas para frenar la contaminación, incluyendo un análisis detallado de las muestras en el Laboratorio de Aguas de la APA, la implementación de monitoreos permanentes y la identificación de los responsables de las descargas ilegales para llevarlos ante la Justicia. En la reunión donde se analizaron los resultados participaron diversas autoridades de la APA, la Subsecretaría de Ambiente y la Municipalidad de Resistencia.