Durante seis días, la Plaza San Martín se transformó en un taller a cielo abierto donde escultores de todo el mundo trabajaron en vivo ante la mirada de la comunidad, enfrentando incluso condiciones climáticas cambiantes.
En esta edición participaron 15 artistas provenientes de países como Turquía, Ucrania, Polonia y España, sumados a destacados representantes regionales y del arte ancestral. Las obras creadas durante el evento pasarán a integrar de forma permanente el patrimonio cultural de Castelli, ampliando significativamente su circuito escultórico.
René Bertolucci, presidente de la Fundación Amigos del Arte y el Turismo, destacó cómo los vecinos se involucraron con la propuesta desde el armado del predio. Sobre este vínculo identitario, el referente indicó: "Se hizo parte del evento, se apropió y ya forma parte de nuestra identidad. Eso habla de que lo que se viene haciendo realmente funciona".
Por su parte, Josese Eidman, presidente de la Fundación Urunday, visitó el predio en la jornada de cierre y resaltó la calidad internacional de la convocatoria. "Lo mejor de lo mejor está en Castelli y son obras que quedan para la comunidad", sostuvo Eidman al valorar que los escultores fueron elegidos entre 439 propuestas de 70 países diferentes.
Finalmente, los organizadores subrayaron que el éxito de la Bienal es el resultado de una unión de voluntades entre fundaciones, el municipio, el gobierno provincial y los sponsors. Para los protagonistas, ver la evolución del certamen es conmovedor, describiendo este proyecto colectivo como "un árbol que nos contiene a todos".





