Ecuador y Paraguay afrontarán este jueves una jornada determinante en el Mundial 2026, con la clasificación a los 16avos de final en juego y escenarios muy distintos para cada seleccionado. La Tri llega obligada a dar el golpe ante Alemania, mientras que la Albirroja disputará un mano a mano directo frente a Australia para seguir con vida en la Copa del Mundo.
El primero en salir a la cancha será Ecuador, que desde las 17 se medirá con Alemania en el MetLife Stadium de Nueva Jersey por la última fecha del Grupo E. El conjunto dirigido por Sebastián Beccacece apenas suma un punto, tras la derrota frente a Costa de Marfil y el empate sin goles ante Curazao, por lo que no tiene margen: necesita ganar sí o sí para mantener chances de avanzar.
Del otro lado estará un rival de máxima exigencia. Alemania ya aseguró su clasificación y el liderazgo del grupo luego de golear 7-1 a Curazao y vencer 2-1 a Costa de Marfil, pero aun así aparece como un obstáculo de enorme peso para una selección ecuatoriana que necesita dar un golpe grande para no despedirse del certamen.
Más tarde, desde las 23 horas, Paraguay jugará una verdadera final ante Australia en el Levi’s Stadium de San Francisco por el Grupo D. El equipo conducido por Gustavo Alfaro sabe que una victoria lo meterá automáticamente en la próxima ronda, mientras que cualquier otro resultado lo dejará pendiendo de una calculadora incómoda, dependiendo de la diferencia de gol y de otros marcadores para soñar con avanzar como uno de los mejores terceros.
La jornada mundialista del jueves se completará con otros partidos de alto voltaje que terminarán de acomodar las llaves rumbo a la fase eliminatoria. En simultáneo con Ecuador, Costa de Marfil enfrentará a Curazao por el Grupo E, mientras que a las 20 horas se resolverá el Grupo F con Japón-Suecia y Túnez-Países Bajos. En paralelo al choque de Paraguay, Estados Unidos cerrará su participación en la primera fase ante Turquía.
Con ese panorama, Ecuador y Paraguay cargarán sobre sus espaldas la expectativa sudamericana en un día que puede marcar el final del camino o el comienzo de una nueva ilusión. Uno deberá dar un batacazo ante una potencia; el otro, ganar una final directa. En ambos casos, el margen de error prácticamente desapareció.





