Milagro en Venezuela: el dramático relato de la madre que cayó de un 8° piso junto a su bebé

4 de julio 2026, 9:59hs

En una conmovedora entrevista radial conducida por la periodista Cristina Pérez, para Radio Mitre Resistencia 90.7, se dio a conocer la historia de Diana Patiño (36 años) y su hijo Juan David, de apenas 18 días de vida. Ambos protagonizaron un verdadero milagro de supervivencia tras caer desde el octavo piso de un edificio de departamentos y permanecer atrapados durante 33 horas bajo los escombros en Venezuela, luego de un violento sismo ocurrido el pasado 24 de junio, en coincidencia con el día de San Juan.

Tras recibir el alta clínica, la madre relató en primera persona los angustiantes momentos que le tocó atravesar, las secuelas físicas y psicológicas del episodio, y el instinto materno que le permitió mantener a salvo a su pequeño, quien resultó completamente ileso.

La caída desde el octavo piso y el instinto de protección

Diana recordó con precisión el instante en que la estructura comenzó a colapsar de manera estridente mientras ella se encontraba en la cocina. Al notar la intensidad del temblor, corrió a buscar a su bebé —quien dormía en una mecedora— con la intención de resguardarse, pero la velocidad del derrumbe truncó su salida del departamento.

"El edificio se fue desplomando poco a poco y después ladeando... En mi recuerdo está el caer, pasar agua y después sumergirme como en una fosa. Nunca concienticé que el niño estaba conmigo en los brazos hasta que caí. Sé que nunca lo solté con mi mano izquierda porque estaba junto a mí. No hay explicación científica de que a mi niño no le pasara absolutamente nada; ni una rasgadura tiene. Yo me refugié entre los brazos de Dios mientras caía".

La madre destacó que el agua amortiguó el impacto de la caída libre y que su cuerpo sirvió como "escudo" permanente para evitar que los bloques de concreto golpearan a la criatura.

33 horas de resistencia bajo las estructuras

El calvario debajo de la superficie se extendió por casi un día y medio. Debido a la posición incómoda en la que quedó atrapada y aprisionada por los escombros, Diana no pudo amamantar a Juan David durante todo ese tiempo, por temor a asfixiarlo con el único brazo que le quedaba móvil.

El rescate comenzó a gestarse gracias al agudo oído musical de su hermano, quien se sumó a las tareas de búsqueda en la zona de desastre:

  • El hallazgo: El hermano de Diana logró escuchar sus gritos de auxilio a 7 metros de profundidad, coordinando de inmediato el trabajo de las brigadas de emergencia.

  • Extracción estratégica: Los rescatistas debieron retirar de manera milimétrica y en forma de embudo electrodomésticos pesados (como la heladera, el lavarropas y la cocina) que presionaban sobre las víctimas, ante el riesgo inminente de un nuevo desmoronamiento.

  • Prioridad absoluta: Al momento de ser asistida por los paramédicos a las 25 horas de encierro, Diana rechazó recibir agua para ella y exigió que se la suministraran a su hijo. Al entregar al lactante, su única petición fue que lo estabilizaran y le dieran leche de fórmula.

Estado de salud y campaña de solidaridad

Actualmente, Diana permanece en reposo absoluto debido a las severas lesiones sufridas en sus extremidades inferiores. En las próximas semanas deberá someterse a una intervención quirúrgica en su rodilla izquierda por una rotura de ligamentos y meniscos, mientras que su pierna derecha se encuentra inmovilizada por una fuerte contracción nerviosa. Asimismo, reconoció sufrir ataques de pánico y despertarse sobresaltada en la cotidianidad.

Hacia el cierre de la entrevista, la mujer solicitó la colaboración de la audiencia en dos puntos específicos: la difusión de una campaña de recaudación de fondos para solventar los cuantiosos gastos médicos de su recuperación y la ayuda para localizar a su perra, la cual saltó por el balcón al momento del sismo y continúa desaparecida.

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