El Gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), emitió una advertencia oficial calificando el uso excesivo de pantallas en niños y adolescentes como una preocupación de salud pública.
El informe revela que esta exposición suele comenzar antes del primer año de vida y se intensifica drásticamente con la edad. Para cuando llegan a la adolescencia, muchos jóvenes pasan un promedio de cuatro horas o más frente a dispositivos, superando incluso el tiempo que dedican a dormir o asistir a la escuela.
Los riesgos asociados incluyen un sueño deficiente, un menor rendimiento escolar, falta de actividad física y el debilitamiento de las relaciones interpersonales. El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., destacó que el problema no son solo las redes sociales, sino todo el "ecosistema digital" que incluye aplicaciones, tabletas, videojuegos y apuestas en línea.
Ante esta situación, las autoridades proponen límites estrictos: nada de pantallas para menores de 18 meses, menos de una hora diaria para niños menores de 6 años y un máximo de dos horas para quienes tienen entre 6 y 18 años. Estas guías buscan frenar patrones de comportamiento que ya muestran rasgos de adicción en la población joven.
El plan de acción incluye recomendaciones para las familias, como crear un "plan de medios familiares" que defina quién, qué contenido y por cuánto tiempo se usan los dispositivos. También se insta a las escuelas a implementar restricciones en el uso de celulares y priorizar las tareas en libros o papel para limitar el consumo digital.
Por su parte, se solicita a las empresas tecnológicas que implementen herramientas parentales más sólidas, muestren advertencias sobre el uso dañino y hagan cumplir los límites de edad. Los profesionales de la salud también son llamados a incluir preguntas sobre el uso de pantallas durante las visitas médicas de control anual.
Aunque algunos expertos sostienen que el uso moderado con fines educativos o sociales puede tener beneficios, otros advierten sobre peligros extremos. Investigaciones recientes vinculan el uso adictivo de teléfonos móviles con un incremento de hasta tres veces en el riesgo de comportamientos o ideas suicidas en adolescentes.





