Máquinas en silencio: la industria textil argentina enfrenta su peor derrumbe histórico

La cadena de valor textil y de indumentaria en Argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente, marcado por un retroceso profundo en la producción y el consumo.
7 de junio 2026, 16:00hs

Según datos de la Fundación Pro Tejer, el sector enfrenta un escenario de "caída libre" debido a la baja demanda interna y una apertura importadora que desplaza la fabricación nacional.

Las cifras del primer trimestre de 2026 son alarmantes: 7 de cada 10 máquinas permanecieron paradas en los establecimientos productivos. La industria textil registró una caída interanual del 23,3% en marzo, operando apenas al 40,2% de su capacidad instalada, lo que evidencia la magnitud de la parálisis fabril en todo el país.

El impacto social de esta crisis se refleja en una pérdida récord de empleos, con una baja de 22.156 puestos de trabajo en poco más de dos años. Además, la estructura empresarial se está reduciendo drásticamente; desde diciembre de 2023 han desaparecido 803 establecimientos productivos, lo que representa el cierre del 13% de las empresas del sector.

Mientras la producción interna se desploma, el ingreso de prendas terminadas desde el exterior alcanzó récords, con un crecimiento del 79% en las importaciones de indumentaria durante el primer cuatrimestre. Al mismo tiempo, la inversión en nueva tecnología cayó un 65% respecto a 2023, lo que amenaza con volver irreversible la destrucción de la capacidad productiva calificada.

Paradójicamente, la ropa es el rubro con menor suba de precios en la economía, con un aumento anual del 12,7% frente a una inflación general del 32,4%. Las empresas advierten que están vendiendo por debajo de sus costos para sostener la liquidez, señalando que la continuidad de esta dinámica compromete años de inversión acumulada y entramados empresariales difíciles de reconstruir.

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