La exboxeadora Alejandra "Locomotora" Oliveras, de 47 años, se encuentra en un estado de salud extremadamente complicado y con pronóstico reservado. Tras sufrir un ACV isquémico hace una semana, fue internada en el Hospital José María Cullen de Santa Fe. El nuevo parte médico, comunicado este 21 de julio de 2025 por Bruno Moroni, director del sanatorio, indica que su condición es crítica y que, lamentablemente, no presenta mejorías, disminuyendo las esperanzas por su pronta recuperación.
Todo comenzó hace una semana cuando Oliveras se disponía a asistir a un debate sobre la reforma de la Constitución de Santa Fe, tarea para la cual había sido elegida. Sin embargo, al despertar, no se sintió bien, experimentando parálisis en la mitad de su cuerpo y dificultades para hablar. Estos síntomas, que anticiparon un accidente cerebrovascular causado por un coágulo, la llevaron a buscar atención médica de inmediato acompañada por su hijo, sin saber que sería internada y no volvería a salir por el momento.
A lo largo de estos siete días de incertidumbre, la situación empeora. Una mejoría inicial que había culminado en una operación de urgencia debido a un cambio clínico revelado por una tomografía, no resultó en avances positivos. Un edema que le provocó hipertensión cerebral requirió esta intervención quirúrgica, y desde entonces, no hubo cambios favorables. El director del hospital reiteró que "todo es muy dinámico" y que su "estado es crítico y el pronóstico es reservado".
El panorama es desolador, ya que "se supo que el estado es muy grave y que al parecer no hay vuelta atrás". La constante evaluación neurológica no da resultados positivos, y Moroni evitó responder a preguntas clave, como si se intentó retirarle el respirador durante el fin de semana, lo que subraya la extrema gravedad de su condición. La falta de respuesta a estas preguntas refuerza la preocupación sobre su salud cerebral.
Actualmente, Alejandra "La Locomotora" Oliveras "pelea por su vida". A pesar de la compleja situación, el único factor que juega a su favor en esta lucha, según los responsables de estabilizarla, es su excelente estado físico. Es como si, en medio de una tormenta devastadora, solo un ancla de acero pudiera darle una mínima oportunidad de resistir.




