Sol Abraham se impuso frente a Yipio en la gran final de Gran Hermano Generación Dorada y fue anunciada como la campeona por Santiago del Moro durante la gala de este miércoles, en una definición que mantuvo la expectativa hasta los últimos minutos.
La resolución llegó pocos minutos antes de las 23:30, cuando la participante escuchó su nombre y no pudo contener la emoción. Entre lágrimas, celebró el triunfo y lanzó una frase que resumió una de las principales metáforas de su recorrido por el reality: “¡Jaque mate!”.
Una final atravesada por el ajedrez
La gala tuvo una puesta en escena especial desde el comienzo, con la lectura de “Ajedrez”, el poema de Jorge Luis Borges, en sintonía con la estrategia que acompañó el juego de Sol durante la competencia.
Antes de abandonar por última vez la casa, la flamante campeona dedicó unas palabras al programa y agradeció la oportunidad de haber formado parte de la edición. En ese momento, definió su paso por Gran Hermano como “el mejor ajedrez” de su vida.
Luego recibió el mensaje final de la voz de Gran Hermano y apagó las luces de la casa. De esa manera, se convirtió oficialmente en la última jugadora en cruzar la puerta del reality.
El reencuentro con su familia
Una vez fuera de la casa, Sol llegó al estudio de Telefe rodeada por una multitud y con “Don’t Stop Me Now”, de Queen, como banda sonora de su ingreso. El público coreó su nombre mientras la campeona avanzaba para reencontrarse con Santiago del Moro.
Visiblemente emocionada, la participante abrazó al conductor y expresó su sorpresa por el resultado. Uno de los momentos más emotivos de la noche se produjo cuando pudo reencontrarse con su madre y su sobrino.
También tuvo su primer contacto con el trofeo que la acredita como campeona. La entrega formal quedó prevista para la gala del jueves, pero al verlo no pudo ocultar su alegría y lo abrazó mientras exclamaba: “¡Es mío!”.
Yipio, subcampeona de la edición
Yipio, por su parte, terminó en el segundo puesto de Gran Hermano Generación Dorada y también tuvo su momento de celebración al abandonar la casa. Ingresó al estudio rodeada por el público y recibió el saludo de exparticipantes de esta y otras temporadas.
La subcampeona protagonizó además un emotivo reencuentro con su pareja, Chocolatito, con quien se fundió en un abrazo y un beso apenas llegó al estudio.
Así, la edición cerró con Sol Abraham como campeona y con una final atravesada por la emoción, los reencuentros y una última jugada que tuvo su propia sentencia: “¡Jaque mate!”.





