El calvario de María Alexandra: espera a su marido, el gendarme argentino preso en Venezuela

12 de agosto 2025, 17:23hs

María Alexandra Gómez, esposa de Nahuel Gallo, vive una dramática espera en Argentina junto a su hijo Víctor, de apenas dos años. Nahuel se encuentra encarcelado en Venezuela desde diciembre de 2024, y María Alexandra confiesa debatir entre la incredulidad y el miedo ante la incertidumbre de su liberación. La mujer relató sus vivencias, describiendo cómo un viaje familiar de vacaciones terminó con la detención de su marido.

Tras el arresto de Nahuel, María Alexandra se vio obligada a regresar a Argentina con su hijo, aunque su intención era volver junto a él. Durante tres meses, ella, su mamá y Víctor, visitaron la cárcel del Rodeo I en Guatire, en las afueras de Caracas, donde les negaban que Nahuel estuviera allí, a pesar de sus persistentes búsquedas. La situación fue tan tensa que le dijeron: "Tienes que salir de Venezuela con el niño", añadiendo un elemento de película a su huida.

Pese a la falta de confirmación oficial, María Alexandra supo que Nahuel está bien "en términos generales" y permanece en el Rodeo I gracias a un extranjero que compartió celda con él durante cuatro meses y fue liberado. Aunque el Fiscal de la República, Tarek William Saab, le reconoció que había sido un "error" y un "conflicto diplomático", no le confirmó la reclusión de Nahuel por la falta de una orden de reclusión formal. Nahuel, por su parte, está agotado y molesto, pero consciente de que es un conflicto político y que debe esperar mientras el país trabaja por su liberación.

María Alexandra dejó de viajar a Venezuela por temor a que le "hicieran algo" y su hijo quedara solo. El abogado estatal de Nahuel le confirmó que no existen causas penales abiertas ni registros judiciales en Venezuela contra él, explicando que su situación "no se va a resolver legalmente" y se califica como un proceso de "Seguridad de Estado". Afortunadamente, ella recibe todo el apoyo y la contención del gobierno argentino, y la situación fue denunciada ante la Corte Penal Internacional, la ONU, la OEA y cuenta con medidas cautelares de la CIDH.

El peaje emocional de esta situación es inmenso. María Alexandra confiesa llorar todos los días, pero se levanta por Víctor. Lamenta profundamente que su hijo de dos años ya haya visitado cárceles, tribunales y fiscalías, un panorama que no considera ideal para un niño de su edad, reflejando el doloroso impacto de este conflicto en la vida familiar.

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