El presidente Donald Trump compartió imágenes de las fuerzas armadas estadounidenses tras el bombardeo a un narcosubmarino en el mar Caribe. Este operativo, que se llevó a cabo el pasado jueves, volvió a poner en el centro de la escena la implacable lucha antidrogas de Estados Unidos en la región. El jefe de Estado norteamericano aseguró a través de su cuenta en Truth Social que la inteligencia estadounidense había confirmado que la embarcación transportaba principalmente fentanilo y otros narcóticos ilegales.
La reacción del gobierno venezolano, cuyo régimen es acusado por Trump de albergar a narcoterroristas, fue inmediata. Nicolás Maduro rechazó cualquier vínculo con redes de tráfico de drogas y acusó a la Casa Blanca de buscar un cambio de régimen en Venezuela. Ante lo que calificó como “agresión estadounidense”, Maduro firmó un decreto que establece el estado de conmoción externa, dotando al Ejecutivo de facultades excepcionales para responder ante una eventual agresión extranjera. Este clima de hostilidad se exacerba por el notable incremento de la presencia militar estadounidense en el Caribe.
El ataque resultó en dos tripulantes muertos y dos sobrevivientes detenidos. Trump justificó la operación con una advertencia severa, afirmando que “Al menos 25.000 estadounidenses morirían si permitiera que este submarino tocara tierra”. El mandatario insiste en que la destrucción de estas embarcaciones salva miles de vidas estadounidenses. Este fue el primer operativo norteamericano de la serie reciente en el que se registraron sobrevivientes, ya que, en los cinco ataques previos, al menos 27 personas murieron y no se habían reportado detenciones.
Los dos sobrevivientes son ciudadanos de Colombia y Ecuador, quienes serán devueltos a sus países de origen para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico. Las autoridades estadounidenses no precisaron cuántas personas viajaban a bordo de la embarcación ni ofrecieron detalles adicionales sobre el estado de los detenidos. El ataque forma parte de una serie de ofensivas militares estadounidenses en aguas cercanas a Venezuela.
No obstante, la ofensiva militar genera inquietud en el ámbito político y legal estadounidense. Varios legisladores demócratas y expertos legales cuestionan si los ataques cumplen con el marco legal internacional e interno, y exigen al Ejecutivo que presente pruebas de que las naves interceptadas realmente transportaban sustancias ilícitas.





