Cada 28 de agosto se celebra el Día de la Ancianidad en Argentina en homenaje a la iniciativa de Eva Perón, quien en 1948 presentó la declaración de los derechos de las personas mayores. Un año después, esos principios fueron incorporados a la Reforma Constitucional de 1949, marcando un antes y un después en la protección social.
El objetivo fue reconocer la dignidad y el bienestar de los adultos mayores, promoviendo asistencia integral, respeto y condiciones de vida dignas. Los derechos proclamados incluyen:
- Derecho a la Asistencia: toda persona anciana debe contar con la protección integral por parte de su familia. Si esto no es posible, el Estado deberá garantizar ese cuidado.
- Derecho a la Vivienda: disponer de un espacio cómodo y seguro, con condiciones adecuadas de higiene, calefacción y resguardo.
- Derecho a la Alimentación: contar con una dieta apropiada para su salud y edad, indicada por un profesional.
- Derecho al Vestido: acceso a indumentaria cómoda y acorde al clima y a las necesidades de cada persona.
- Derecho al Cuidado de la Salud Física: asistencia para el cumplimiento de tratamientos, ejercicios y demás cuidados indicados por profesionales.
- Derecho al Cuidado de la Salud Moral: libertad para ejercitar la fe, la espiritualidad y cualquier actividad que contribuya al bienestar emocional.
- Derecho al Esparcimiento: posibilidad de disfrutar momentos recreativos seguros y adecuados.
- Derecho al Trabajo: en caso de estar en condiciones, ejercer actividades productivas que fortalezcan su autoestima.
- Derecho a la Expansión: libertad de pensamiento y expresión, en todas las etapas de la vida.
- Derecho al Respeto: trato digno, empatía y consideración por parte de toda la sociedad.
Esta declaración puso en el centro la idea de que envejecer con dignidad es un derecho fundamental y que los adultos mayores merecen cuidados, oportunidades y reconocimiento por su rol en la comunidad.





