Según el portavoz militar Ebrahim Zolfagari, la vía estratégica se encuentra nuevamente bajo una gestión rigurosa por parte de las Fuerzas Armadas.
Teherán justificó la medida como una respuesta directa al bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, calificándolo como un reiterado incumplimiento por parte de Washington. Esta decisión impacta directamente en la estabilidad energética global, dado que por este paso marítimo circula el 20% del petróleo mundial.
Por su parte, el presidente Donald Trump afirmó que el bloqueo se mantendrá vigente hasta que se logre un acuerdo de paz definitivo con la República Islámica. Para asegurar la vigilancia y prevenir un cierre total, Estados Unidos desplegó el portaaviones USS Gerald R. Ford y dos destructores en la región del mar Rojo.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, desmintió las declaraciones de Trump sobre una supuesta apertura total del estrecho y advirtió que el tránsito solo se permitirá bajo autorización de Irán. Qalibaf calificó las afirmaciones del mandatario estadounidense como "mentiras" que no lograrán influir en el resultado de las negociaciones de paz.
En este contexto de alta tensión, la región experimenta una calma frágil tras registrarse las primeras 24 horas sin ataques aéreos en Israel desde el inicio de la guerra el pasado febrero. Sin embargo, el Ministerio de Exteriores iraní ya rechazó tajantemente la propuesta de Trump de extraer el uranio enriquecido del país, asegurando que dicho material no saldrá de su territorio.





