Un reciente informe de la oficina de derechos humanos de la ONU reveló una cifra alarmante: más de 1.000 palestinos murieron a manos de las fuerzas israelíes desde mayo mientras intentaban conseguir alimentos en la Franja de Gaza. La mayoría de estos trágicos incidentes ocurrieron cerca de centros de ayuda gestionados por un contratista estadounidense, en un territorio donde la desesperación crece entre sus más de dos millones de habitantes.
La situación humanitaria es crítica, con expertos alertando sobre el riesgo de hambruna debido al bloqueo israelí y la ofensiva que ya dura casi dos años. El Ministerio de Salud de Gaza, parte del gobierno de Hamás, informó que 101 personas, incluidos 80 niños, mueren de hambre en los últimos días. Organizaciones como MedGlobal confirman que cinco niños de hasta tres meses fallecieron por la misma causa, calificando la situación como un "desastre deliberado y provocado por el hombre".
La ONU detalla que 766 de los 1.054 fallecidos mientras buscaban comida murieron cerca de la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), respaldada por Israel y EE.UU.. Aunque Israel afirma disparar solo tiros de advertencia y la GHF niega las "estadísticas falsas y exageradas", testigos y funcionarios de salud aseguran que las fuerzas israelíes disparan regularmente contra las multitudes. Una declaración conjunta de 28 países occidentales condenó este modelo de ayuda como "peligroso" e "inaceptable".
Además de los fallecidos buscando alimentos, ataques israelíes mataron a más de 25 personas en Gaza, según funcionarios sanitarios locales. Estos incluyeron un bombardeo a tiendas de campaña de desplazados en el campamento de Shati, donde murieron al menos 12 personas, incluyendo mujeres y niños. La ofensiva general causa la muerte de más de 59.000 palestinos hasta la fecha, según el Ministerio de Salud de Gaza, considerada la fuente más fiable de datos por la ONU.
La crisis lleva a la población a niveles asombrosos de desesperación, con el Programa Mundial de Alimentos de la ONU indicando que casi 100.000 mujeres y niños sufren desnutrición aguda grave. Ciudadanos como Nadia Mdoukh expresan que "esto es una hambruna: no hay pan ni harina", mientras la lucha por un plato de sopa se vuelve caótica y peligrosa. La ausencia de alimentos, sueros y fórmulas terapéuticas agrava la situación, marcando una "humillación" constante para los habitantes de Gaza.






