La investigación por el femicidio de la joven docente en Resistencia, Graciela López, sumó pruebas determinantes sobre el accionar del efectivo policial, Luciano Etudié, antes del ataque fatal. Al aire de Radio Facundo Quiroga, el abogado querellante, Juan Arregín, se refirió a la estrategia del imputado: "Todos los elementos que se han incorporado hasta ahora dan cuenta de la planificación previa de este hombre". Respecto a las maniobras para evitar que el vehículo fuera reconocido, el letrado señaló: "Se acercó al domicilio del padre pidiéndole que le preste su vehículo particular para no ir en el suyo, porque él no quería que se identifique su automóvil". Sobre la llegada al lugar de los hechos y el traslado a una zona crítica, detalló: "Al momento de llegar a la vivienda de la mamá de Graciela, este hombre desciende y quita las chapas patentes del vehículo. Luego, la lleva a la víctima a un lugar alejado, convencido de que ahí no habría señal de internet para que pudiera pedir ayuda".
El trasfondo del crimen revela un historial de sometimiento y un conflicto económico por la manutención del hijo que tenían en común. Acerca del detonante de la violencia vinculado a un trámite judicial, Arregín sostuvo: "Es una situación vinculada a la petición de Graciela de que este hombre abonara una cuota alimentaria en términos judiciales, porque él a regañadientes le daba alguna suma". En relación al temor constante que impedía a la víctima denunciar los maltratos previos, el abogado explicó: "El dato más claro, para mi, de la situación de violencia de género es que ella nunca lo denunció porque estaba sojuzgada a este hombre; le tenía muchísimo miedo". Sobre el perfil del agresor que surgió de otros testimonios recolectados por la querella, precisó: "Hemos tenido una entrevista con la pareja posterior a Graciela, dando cuenta de un hombre ultraviolento en su personalidad individual".
El impacto institucional del caso derivó en el análisis de las pericias tecnológicas y el reclamo por mayores controles psicológicos a los portadores de armas. En cuanto a las expectativas sobre los dispositivos móviles secuestrados en la escena, Arregín indicó: "Estamos esperando que, en el celular del agresor y de Graciela, se encuentren elementos que nos permitan avanzar un poquito". Sobre la portación de armamento reglamentario en policías con antecedentes de conductas agresivas, el letrado manifestó: "Si alguien ya tiene comportamientos violentos, no puede estar cuidando a las personas y, mucho menos, portando un arma". Finalmente, sobre la capacidad de respuesta del sistema ante hechos de esta gravedad, concluyó: "Todas las respuestas en el mundo del Derecho llegan tarde, porque lamentablemente nosotros actuamos una vez que los hechos están consumados".
Este artículo fue creado a partir de una entrevista en vivo. Las personas mencionadas y/o involucradas en el mismo tienen su correspondiente derecho a réplica que puede coordinarse comunicándose a la producción al número 362 481-5204.





