A pesar de los progresos, Teherán aclaró que todavía no existe un entendimiento inminente debido a las marcadas diferencias que persisten entre ambas naciones.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ismail Baghaei, confirmó que se han alcanzado conclusiones sobre muchos puntos en discusión, aunque descartó una firma inmediata. Durante una conferencia de prensa, el funcionario explicó que las conversaciones actuales se concentran exclusivamente en el cese de las hostilidades y no en el desarrollo nuclear.
Se prevé que el tema del programa nuclear sea debatido en una etapa posterior, aproximadamente 60 días después de la eventual firma de un memorando de entendimiento. Baghaei criticó la postura de Washington al señalar que los "cambios frecuentes" en sus posiciones dificultan avanzar hacia una resolución definitiva de la crisis.
Paralelamente a estos diálogos, Irán anunció la implementación de un cobro de tasas por "servicios de navegación" a los buques que atraviesen el estratégico Estrecho de Ormuz. Esta medida afecta a una de las rutas marítimas más importantes y transitadas para el suministro global de petróleo.
El gobierno iraní justificó este cobro como una medida necesaria para la protección del medio ambiente y la prestación de servicios, asegurando que no se trata de un peaje. Este anuncio se produce en un momento de extrema sensibilidad internacional, manteniendo el foco sobre uno de los puntos geopolíticos más críticos del planeta.





