El organismo internacional manifestó su preocupación por el notable incremento en el incumplimiento de pagos, señalando que la morosidad ha alcanzado niveles críticos que no se registraban desde hace 20 años.
A través de su último informe técnico, el organismo puso el foco en las entidades no bancarias, cuyo crédito ya representa el 15% del total del sistema bancario tradicional. La inquietud del FMI radica en los riesgos emergentes derivados del deterioro de los préstamos, especialmente en el segmento de consumo, y la dependencia de los bancos hacia el financiamiento de corto plazo.
Los datos oficiales del Banco Central (BCRA) confirman esta tendencia negativa: la morosidad en las familias argentinas saltó al 11,5% en marzo, reflejando un incremento de más de 8 puntos porcentuales en comparación con el año anterior. Por su parte, el nivel de incumplimiento en el sector privado general también mostró una subida, alcanzando el 7%.
Ante este escenario, el FMI instó a las autoridades a fortalecer el control sobre los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) y los agentes de liquidación para garantizar condiciones regulatorias más equitativas. El objetivo primordial es monitorear el acelerado crecimiento de la actividad fintech, donde los préstamos en mora se consideran actualmente muy elevados.
Finalmente, el organismo reconoció los avances del Gobierno para estabilizar el mercado de capitales, aunque advirtió que el proceso debe ser cauteloso para evitar nuevas vulnerabilidades macroeconómicas. A medida que se reconstruyan las reservas, el FMI sugirió que se podría considerar una flexibilización de las normas sobre el crédito en moneda extranjera, tomando como referencia las experiencias de Uruguay y Perú.





