El actor, director y dramaturgo, oriundo de Paraná, Entre Ríos, dejó una huella imborrable en la cultura nacional tras más de cuatro décadas de una trayectoria marcada por la versatilidad y el compromiso con el oficio.
Para el gran público, Ríos fue un rostro familiar en las ficciones más emblemáticas de la televisión argentina. Su participación en éxitos como Los Simuladores, Los Roldán, Tumberos y Casados con hijos lo consolidó como un intérprete capaz de navegar entre el drama y la comedia con absoluta naturalidad, integrando elencos que definieron el humor y el drama de los últimos años.
Su carrera también brilló con fuerza en los escenarios teatrales, donde trabajó bajo la dirección de maestros como Agustín Alezzo y Rubén Szuchmacher en piezas de la talla de Rey Lear y Los Locos Addams. En el cine, participó en películas destacadas como 1978 y La furia, demostrando una amplitud de registro que lo llevó a las principales salas del circuito comercial e independiente.
Más allá de las cámaras y los focos, Santiago Ríos dedicó gran parte de su vida a la formación de nuevos talentos como docente teatral. Formado con referentes como Juan Carlos Gené, transmitió su pasión por la actuación a las nuevas generaciones, una dimensión de su trabajo que sus colegas destacaron con profundo afecto al conocerse la noticia de su deceso.
La Asociación Argentina de Actores despidió con honores a quien fuera uno de sus afiliados más respetados desde 1995, enviando sus condolencias a familiares y amistades. Con su partida, el espectáculo nacional pierde a un artista todoterreno cuya presencia constante en los créditos fue, durante décadas, una garantía de calidad actoral para el espectador.





