Ocho años después del crimen de Cristian Maximiliano Díaz, Cristian “Pity” Álvarez comenzará este lunes a las 10:30 horas el juicio por el homicidio que conmocionó al mundo de la música y a la sociedad argentina. El ex líder de Viejas Locas e Intoxicados será juzgado por el asesinato ocurrido en Villa Lugano en 2018 y también por la presunta portación ilegítima de un arma de uso civil.
El inicio del debate llega luego de un nuevo intento de la defensa por suspender el proceso debido al estado de salud mental del músico. El Tribunal Oral en lo Criminal N° 29 rechazó el planteo y sostuvo que Álvarez cuenta con una “reserva cognitiva” suficiente para afrontar el juicio, además de señalar que sus recientes recitales, entrevistas y apariciones públicas resultan incompatibles con una supuesta imposibilidad para participar del proceso.

El tribunal dispuso once audiencias de tres horas para adaptar el desarrollo del debate a la situación del acusado y se prevé que en la primera jornada Pity declare. A lo largo del proceso deberán presentarse alrededor de 70 testigos, entre ellos Agustina Inbernoz, quien estaba con el músico la noche del crimen, Carlos Ulises Stiempcich, amigo de la víctima y testigo presencial, y el padre César Scicchitano Tagle, quien acompañó a Álvarez durante su tratamiento y posterior regreso a la vida en libertad.
Según la acusación fiscal, el crimen ocurrió durante la madrugada del 12 de julio de 2018 en el barrio Samoré de Villa Lugano, luego de una discusión entre Álvarez y Díaz. El expediente sostiene que el músico extrajo una pistola calibre .25 y efectuó cuatro disparos contra la víctima, mientras que la fiscalía descartó la hipótesis de legítima defensa y también valoró como elementos relevantes que Álvarez se deshiciera del arma y permaneciera prófugo hasta entregarse al día siguiente. En aquel momento, el músico había dicho: “Lo maté porque era entre él o yo”.


La causa atravesó numerosas demoras vinculadas con la salud mental del acusado. Tras permanecer casi cuatro años privado de su libertad, Álvarez obtuvo el arresto domiciliario en 2022 y posteriormente el juicio fue suspendido al considerar la Justicia que no estaba en condiciones psíquicas de afrontarlo. Desde fines de 2025, sin embargo, retomó progresivamente su actividad artística y volvió a presentarse ante grandes públicos. Ahora, sentado nuevamente frente a los jueces, deberá responder por un hecho que él mismo reconoció haber cometido y que podría derivar en una condena de entre 8 y 25 años de prisión.





