Durante los festejos por el triunfo 2-1 en Atlanta, jugadores como Giovani Lo Celso, Lisandro Martínez y Cristian Romero desplegaron en el campo una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”. El gesto, que se volvió viral en minutos, provocó una airada respuesta del Gobierno británico y puso a trabajar a la Comisión Disciplinaria de la FIFA.
La historia del "trapo" es tan improvisada como simbólica, ya que habría sido confeccionado sobre una sábana de hotel. Según trascendió en redes sociales, la bandera fue pintada por un hincha y arrojada desde la tribuna hacia el césped una vez finalizado el encuentro. A pesar de las estrictas prohibiciones de ingresar elementos con mensajes políticos o provocativos, los futbolistas la tomaron del suelo y la integraron a la celebración oficial ante las cámaras de todo el mundo.
La reacción de Londres fue inmediata y cargada de ironía. La portavoz del primer ministro británico, Keir Starmer, fijó la postura oficial con una frase que combinó la frustración deportiva con la disputa de soberanía: “Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las islas Malvinas sin duda lo son”. Además, otros funcionarios del Reino Unido calificaron el acto como "totalmente inapropiado" y elevaron un pedido formal a la FIFA para que realice una investigación exhaustiva sobre el incidente.
Desde el bando argentino, los jugadores reafirmaron su postura con declaraciones contundentes. Leandro Paredes sentenció que las islas "siempre serán argentinas", mientras que Lisandro Martínez remarcó que el gesto fue un reconocimiento para los veteranos de guerra. Aunque Lionel Scaloni había intentado desmarcar el partido de la rivalidad histórica en la previa, los propios protagonistas admitieron que para el plantel se trataba de un duelo especial por el trasfondo emocional que conlleva enfrentar a Inglaterra.
Por el momento, la FIFA evalúa los informes del partido bajo un "procedimiento estándar" para decidir si corresponde aplicar el Código Disciplinario. Los antecedentes en casos similares, como la multa impuesta a la AFA en 2014 por un episodio idéntico, sugieren que la sanción no excedería un castigo económico. Mientras tanto, la Selección argentina ya se encuentra en Nueva Jersey, concentrada exclusivamente en la gran final del próximo domingo contra España.





