Conmoción en el rock argentino: a los 77 años, murió el Indio Solari

El histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció en su casa y generó una conmoción cultural en todo el país.
5 de junio 2026, 9:34hs

La muerte de el Indio Solari, este 5 de junio generó una fuerte conmoción en la cultura argentina y en el mundo del rock nacional. Considerado una de las figuras más influyentes e ineludibles de la música popular del país, fue el histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, banda con la que construyó un fenómeno artístico y social que trascendió generaciones, escenarios y formatos.

El músico tenía 77 años y murió en su casa de Parque Leloir, en la localidad bonaerense de Ituzaingó, donde vivía alejado de la exposición pública desde hacía años. Estaba diagnosticado con Parkinson, enfermedad que había comunicado públicamente en 2016 y que con el tiempo lo obligó a abandonar definitivamente los escenarios, aunque mantuvo una actividad artística sostenida desde el estudio y a través de producciones digitales.

Solari fue una de las voces más singulares del rock argentino por su estilo poético, cargado de metáforas y referencias urbanas, y por la construcción de un universo artístico propio que marcó a millones de seguidores. Su figura se consolidó como un símbolo de contracultura, independencia y mística dentro de la música nacional, con una relación única con su público, caracterizada por recitales masivos y una devoción casi religiosa alrededor de su obra.

Con Los Redondos, fundados en 1975 en La Plata junto a Skay Beilinson, construyó una de las bandas más influyentes de la historia del rock en español. Su discografía incluyó álbumes clave como “Oktubre”, “Un baión para el ojo idiota”, “Luzbelito” y “¡Bang! ¡Bang!... Estás liquidado”, con los que consolidaron una identidad sonora y estética que evitó la exposición mediática tradicional y apostó a una relación directa con su público.

La banda se disolvió en 2001 en medio de una masividad sin precedentes, pero el fenómeno no se apagó. Por el contrario, la carrera solista de Solari profundizó su impacto con proyectos como “El tesoro de los inocentes”, “Porco Rex”, “El perfume de la tempestad” y “Pajaritos, bravos muchachitos”, donde continuó desarrollando su universo artístico con la participación de músicos que lo acompañaron en esta nueva etapa.

Su último show en vivo fue en 2017 en Olavarría, un recital multitudinario que quedó marcado como uno de los eventos más convocantes del rock argentino. Luego de ese episodio, decidió alejarse definitivamente de los escenarios y limitó sus apariciones públicas, mientras su salud se deterioraba progresivamente. En paralelo, exploró formatos innovadores como conciertos virtuales y producciones audiovisuales.

En marzo de 2016, había confirmado públicamente su diagnóstico de Parkinson durante un show en Tandil, donde expresó ante el público su situación de salud. A partir de entonces, su figura quedó atravesada por la enfermedad, aunque nunca dejó de vincularse con la música ni de mantener contacto con su público a través de distintos formatos.

Con su muerte, el rock argentino pierde a uno de sus máximos referentes históricos, un artista que redefinió la relación entre música, cultura y masividad. Su legado permanece no solo en su obra discográfica, sino también en la construcción de una identidad cultural que influyó profundamente en la música popular argentina y en varias generaciones de seguidores.

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