"La responsabilidad de educar a los jóvenes debe ser compartida entre familia, escuela y Estado”

En el programa Consumos Problemáticos, la psicóloga social Yanina Porcel de Peralta y la operadora psicosocial María Esther Getzel analizaron la complejidad del bullying y los consumos problemáticos en la actualidad.
17 de abril 2026, 21:02hs

Ambas expertas coincidieron en que estas problemáticas no deben verse como casos aislados de una familia o institución, sino como un síntoma de una crisis social que requiere un abordaje colectivo y preventivo.

Yanina Porcel de Peralta enfatizó que la tecnología ha transformado las dinámicas de acoso, otorgándoles un alcance masivo y peligroso a través de las redes sociales. Para ella, la solución no radica en la prohibición, sino en la formación responsable tanto de jóvenes como de adultos: “Falta más educación en esa parte y tiene que empezar desde abajo. Nosotros podemos seguir sacando leyes, hablando de políticas públicas, pero si no se lleva a la práctica es muy difícil”.

Por su parte, María Esther Getzel, basándose en su experiencia como docente, destacó la necesidad de desestructurar modelos educativos obsoletos para priorizar el bienestar emocional de los alumnos. Según Getzel, el sistema suele enfocarse excesivamente en el rendimiento académico, dejando de lado el desarrollo humano: “Yo puedo enseñarle al niño, niña, adolescente un programa de matemática, lengua, pero la parte emocional... eso es lo más importante y se lo está dejando de lado”.

Un punto central del debate fue la "soledad" que enfrentan los docentes y la falta de equipos interdisciplinarios que actúen antes de que ocurran tragedias. Las especialistas recalcaron que las charlas esporádicas ya no son efectivas y exigieron un compromiso real del Estado y la comunidad: “La palabra es basta de llegar tarde... podemos sancionar una ley todos los días, pero si queda en un documento institucional, no sirve”.

Finalmente, llamaron a fomentar una escucha activa y sin prejuicios para que los jóvenes puedan canalizar sus frustraciones de manera saludable. La propuesta es transformar la educación desde la raíz, integrando la empatía y la solidaridad como herramientas cotidianas: “No se buscan culpables acá, acá se busca el trabajo en conjunto porque si yo te busco culpables es lo más fácil, queda ahí”, concluyeron sobre la importancia de la responsabilidad compartida.

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