Ambos quedaron formalmente imputados por el asesinato de Ángel López, el hijo de cuatro años de la mujer. El juez Alejandro Soñis tomó la medida ante el pedido de los fiscales, quienes advirtieron sobre el peligro de fuga y el entorpecimiento de la investigación.
Durante la audiencia, se revelaron detalles estremecedores de la autopsia preliminar, que detectó más de 20 lesiones en la cabeza del menor. Según el informe forense, estos golpes provocaron un edema en la zona del cerebelo que derivó en un paro cardiorrespiratorio fatal. Por estos hechos, la madre enfrenta cargos por homicidio agravado, mientras que el padrastro fue acusado de homicidio simple.
El fiscal jefe Cristian Olazábal sostuvo que el análisis global permite establecer que el niño estuvo únicamente al cuidado de los dos imputados en su domicilio. La fiscalía descartó patologías previas y sostiene la hipótesis de que las lesiones fueron ejecutadas por un tercero, lo que permitió desestimar las coartadas iniciales brindadas a la policía. Para los investigadores, la evidencia de la autopsia es directa y contundente.
Por su parte, los defensores públicos rechazaron la calificación legal al considerar que aún no existen elementos suficientes para un delito de tal gravedad. La defensa de González argumentó que la inflamación cerebral podría tener otras causas, como meningitis o tumores, mientras que la abogada de la madre llegó a sugerir que los múltiples golpes hallados podrían haber sido simples "coscorrones".
Tras conocerse la resolución del juez, el ambiente en los tribunales se tornó sumamente tenso y emotivo. Luis López, el padre de Ángel, se quebró y lanzó un desgarrador grito de "¡Asesinos!" contra los acusados al finalizar la audiencia. La investigación continuará ahora bajo el plazo otorgado al Ministerio Público Fiscal para recolectar las pruebas finales.





