Gabriel Lucero se convirtió en el primer eliminado de Gran Hermano Generación Dorada, y ya fuera de la casa habló con crudeza sobre su experiencia al participar del stream La Cumbre, conducido por Santiago del Moro e inaugurado en esta edición para tener un espacio y poder charlar sin filtros. Allí, el ahora exjugador reconoció que nunca logró relajarse dentro del juego.
El caricaturista y creador de contenido quedó afuera con el 54,8% de los votos negativos frente a Yanina Zilli y admitió que haber expresado sus ganas de irse durante la semana fue determinante, al explicar que el mal descanso, la ansiedad y la contradicción constante entre querer quedarse y querer salir terminaron jugando en su contra.
Durante la charla también se abordó el impacto emocional que tuvo en él la reciente muerte de su padre, una situación que, según contó, creyó tener resuelta antes de ingresar, pero que terminó reapareciendo con fuerza en el encierro, al punto de reconocer que esos fantasmas personales lo superaron y condicionaron su estadía.
Otro eje central fue el temor a la exposición pública y a la cancelación, ya que Lucero explicó que su imagen filosa en redes sociales le generó un miedo permanente a cometer errores, pensar de más cada gesto y proteger a su pareja del afuera, lo que derivó en un juego contenido y distante de lo que muchos esperaban de él.
Finalmente, asumió que la diferencia entre su personaje en redes y el cara a cara dentro de la casa fue evidente, aceptó las críticas por tibieza y falta de juego frontal y cerró con una reflexión sobre el reality, al señalar que el formato no admite máscaras y que, tarde o temprano, expone a las personas tal como son.





