En un gesto sin precedentes, el funcionario estuvo acompañado en los palcos por el presidente Javier Milei, la secretaria general Karina Milei y la totalidad de los ministros, quienes asistieron para brindar un apoyo contundente ante las denuncias que enfrenta el coordinador de ministros.
Durante la jornada, Adorni fue tajante al rechazar los pedidos de dimisión provenientes de bloques opositores. “No voy a renunciar; por el contrario, estoy acá dando la cara”, desafió el funcionario ante la pregunta del diputado Pablo Juliano. El jefe de Gabinete aseguró sentir orgullo por liderar lo que calificó como el equipo de gobierno más reformista de la historia argentina.
El foco de la interpelación estuvo puesto en el patrimonio del funcionario y sus recientes viajes familiares al exterior. Adorni afirmó con seguridad que no cometió ningún delito y que probará su inocencia ante la Justicia, detallando que pagó los traslados de su familia de su propio bolsillo y que sus bienes serán consignados debidamente en su declaración jurada.
A pesar de los cruces con el peronismo y la izquierda, el oficialismo consideró la sesión como un éxito estratégico al lograr que Adorni saliera indemne del cuestionamiento opositor. Mientras el funcionario destacaba logros económicos como la baja de la inflación y el fin del déficit, el presidente Milei protagonizó incidentes en los pasillos al calificar de "corruptos" y "chorros" a los periodistas que lo consultaron sobre el caso.
Finalmente, aunque la oposición se quejó de que el jefe de Gabinete leyó gran parte de sus respuestas y evitó precisiones sobre el origen de ciertos préstamos, el gobierno logró manejar los tiempos del debate. La estrategia de exponer al funcionario de frente permitió que la sesión transcurriera sin las frases desafortunadas que sus detractores esperaban para arrinconarlo.






