El Gobierno decidió postergar la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, una medida que evita subas inmediatas en naftas y gasoil en todo el país. La decisión se formalizó a través del decreto 217 publicado en el Boletín Oficial y responde a un contexto de presión internacional sobre los precios: “Resulta necesario volver a diferir los incrementos remanentes”, señalaron desde el área energética.
El ajuste estaba previsto para el inicio de abril, pero la postergación por 30 días implica que durante este mes no habrá impacto impositivo en los surtidores. Este tipo de actualizaciones suele trasladarse de forma directa al consumidor, por lo que la medida apunta a sostener los valores actuales en un escenario de alta volatilidad.
En las últimas semanas, el precio del petróleo superó los 100 dólares a nivel internacional, lo que generó fuertes incrementos en los combustibles durante marzo. En ese período, las naftas y el gasoil acumularon subas superiores al 20 por ciento, lo que encendió alertas sobre su efecto en la inflación.
Como complemento, el Ejecutivo habilitó a las petroleras a aumentar de manera voluntaria el corte con biocombustibles. En ese marco, podrán incorporar hasta un 15 por ciento de bioetanol y hasta un 20 por ciento de biodiésel, siempre que se respeten los estándares de calidad, con el objetivo de reducir costos de producción.
La medida tiene carácter transitorio y, salvo una nueva decisión, en mayo se aplicará el ajuste pendiente acumulado desde 2024. El esquema de postergaciones viene siendo utilizado de forma reiterada para amortiguar el impacto de los aumentos en los precios finales y sostener una estrategia de control inflacionario.





