Sexualidad en la madurez: explican la multiorgasmia y cómo el deseo aumenta con los años

12 de julio 2025, 16:00hs

Contrario a la creencia popular de que el deseo sexual se apaga con los años, la filósofa Esther Díaz afirma que su vida sexual comenzó a ponerse "interesante" a partir de los cincuenta, incluso volviéndose multiorgásmica. Esta perspectiva desafía los prejuicios sociales que, según ella, son lo que "mata el deseo", no la edad. Especialistas abordaron la multiorgasmia femenina y cómo el deseo sexual evoluciona a lo largo de los años.

La multiorgasmia femenina, definida como la capacidad de experimentar más de un orgasmo en una misma secuencia sexual, posee una base biológica que depende del flujo sanguíneo en la pelvis durante la excitación y del deseo sexual, regulado por la testosterona y los estrógenos. Sin embargo, la médica sexóloga Beatriz Literat explica que no solo es una cuestión fisiológica; factores como la apertura mental de la mujer y su pareja, el estrés o la ansiedad pueden interferir, impidiendo que esta potencialidad se active, incluso si biológicamente se está preparada.

Expertos como Beatriz Literat y Walter Ghedin coinciden en que la sexualidad se consolida y puede ser más plena a partir de los 40 años. En esta etapa, muchas mujeres ya transitaron por la crianza y el trabajo intensivo, lo que les permite alcanzar una madurez que se traduce en mayor autonomía, autoconocimiento y la capacidad de priorizar su propio deseo. Se convierten en mujeres "sexualmente inteligentes" que saben elegir y guiar para obtener mayor placer.

Si bien la caída hormonal durante la menopausia puede afectar la lubricación y el deseo, los especialistas desmienten el mito de que la fisiología sexual queda anulada con la edad. "Las funciones bajan, no desaparecen", aclara Ghedin, citando estudios que demuestran la continuidad del deseo y la actividad sexual en edades avanzadas, incluso en personas de entre 57 y 75 años. Además, se destaca que la sexualidad es una construcción biopsicosocial, donde factores psicológicos, sociales, relacionales y la autoestima tienen un peso mayor que los cambios biológicos en la vivencia del placer.

En definitiva, la sexualidad no tiene por qué disminuir con los años; se transforma y puede durar "hasta el último día de la vida". Literat lo compara con otras funciones corporales que se modifican pero no dejan de operar. Walter Ghedin añade que el placer sexual en la adultez refuerza la confianza, el humor y genera proyectos, por lo que la clave está en adaptar la sexualidad a los cambios fisiológicos y anímicos de cada etapa.

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