Revolución en el supermercado: los alimentos se adaptarán a la nueva pirámide de Trump

El gobierno de Donald Trump, bajo la gestión de Robert F. Kennedy Jr., oficializó un cambio radical en sus guías alimentarias con el objetivo de combatir la crisis sanitaria y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
11 de enero 2026, 16:00hs

Esta iniciativa, alineada con el lema "Make America Healthy Again" (Hacer a EE. UU. saludable de nuevo), busca que la población repiense su salud a través de lo que consume, transformando recomendaciones que impactan directamente en programas federales de asistencia y escuelas.

Los pilares de este nuevo esquema incluyen la priorización de proteínas densas (como carnes rojas, aves, huevos y lácteos enteros) y el fin de la histórica "guerra contra las grasas", fomentando ahora el consumo de grasas saturadas provenientes de alimentos integrales. Además, las nuevas directrices son tajantes respecto al azúcar: se establece que ninguna cantidad de azúcar añadido es saludable, prohibiendo terminantemente su consumo en niños menores de cuatro años.

Este cambio ya está sacudiendo a la industria alimentaria, donde gigantes como PepsiCo y Starbucks están reformulando productos para añadirles fibra o proteínas ante la caída en la demanda de refrigerios tradicionales. Según expertos económicos, el mercado ya se estaba moviendo hacia opciones más naturales, y las nuevas reglas refuerzan una tendencia donde el 76% de los estadounidenses prefiere usar la comida en lugar de medicamentos para cuidar su salud.

En contraste, la Argentina utiliza un "plato nutricional" desde 2016, el cual ubica al agua en el centro y distribuye los alimentos por proporcionalidad diaria, enfatizando la actividad física y la reducción de sal. Mientras que el nuevo modelo estadounidense sugiere un consumo diario de carne (aprox. 150 gramos), las guías locales tradicionalmente manejan frecuencias semanales, aunque la versión de EE. UU. ahora incluye un apéndice específico para que vegetarianos y veganos cubran sus proteínas con legumbres.

Finalmente, expertos como la nutricionista Candela Lepera señalan que estas guías son menos polémicas de lo que parecen y que el desafío es adaptar la ciencia a la realidad social, como los eventos culturales donde el azúcar suele ser protagonista. El objetivo final es la desburocratización de la salud, buscando que la alimentación sea la base de la prevención, a diferencia de modelos desactualizados como el de Venezuela, cuya guía data de 1991.

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