Mirgor, la fabricante de electrónica y autopartes, se convirtió en la primera empresa privada en implementar formalmente el sistema de banco de horas tras la reciente reglamentación de la reforma laboral en Argentina.
La medida surge en un contexto crítico para el sector autopartista, que ha registrado la pérdida de cerca de 8.000 puestos de trabajo en los últimos meses. Con esta nueva herramienta, la empresa apunta a evitar desvinculaciones en sus plantas de Garín y Baradero, permitiendo regular la carga horaria en función de la demanda real de mercado y la disponibilidad de insumos.
El convenio establece un cupo de 200 horas acumulables por un periodo de 12 meses, con vigencia a partir de julio. Bajo este esquema, si un operario trabaja menos horas debido a la baja actividad, la empresa le abona el sueldo completo, pero esas horas no trabajadas se suman a un "banco" que el empleado deberá devolver cuando la producción repunte.
La devolución de las horas cuenta con un beneficio para el trabajador: cada hora recuperada de lunes a viernes se computa como una hora y media restada del banco acumulado. Cabe destacar que el sistema no elimina las horas extras tradicionales, las cuales se seguirán pagando de forma habitual cuando las tareas se realicen durante los fines de semana.
Aunque el pacto inicial se aplica en la provincia de Buenos Aires, Mirgor planea extender este modelo a sus establecimientos en Zárate y Tierra del Fuego. En paralelo, el gremio Smata ya se encuentra en conversaciones para replicar acuerdos similares con otras terminales automotrices como Renault y Stellantis, marcando un precedente en la industria nacional.





