Tania y Valentina junto al inesperado regalo para facilitarles la vida

Una madre y su pequeña hija con discapacidad son protagonistas centrales de una historia que se viralizó en las últimas horas desde la ciudad de Posadas.

Se tratan de Tania Montenegro y su hija Valentina, que tiene una discapacidad motriz y para poder movilizarse utiliza un andador por lo que para llevarla al jardín de infantes, su madre tenía que hacer malabares para trasladarla a ella y su andador en una moto, con los riesgos que eso presentaba. Pero hace una semana en ese trayecto del jardín a su casa (en Posadas) se cruzaron con una pareja de extraños que les hizo un regalo: nada menos que un auto para mejorar su calidad de vida. Un ofrecimiento inmenso, inesperado en estos tiempos de incertidumbre económica que parece irreal.

“Todavía no puedo creer, la verdad que fue una felicidad inmensa, algo muy difícil de procesar, así estamos todavía con mi familia. Mi hija es una nena que es un milagro, ella nació prematura con seis meses y debido al tiempo en neonatología y la falta de oxígeno, quedó con una discapacidad motriz, le cuesta caminar. Gracias a terapia logró pararse, pero con ayuda del andador ortopédico”, contó Tania.

El gran gesto salió del corazón de Melina Genovese y Facundo Jantzon (uno de los dueños del bar Beerlin), que se conmovieron con la imagen y no pudieron quedarse con los brazos cruzados.

El día inesperado

“Ese día yo salí del jardín porque mi nena no se quiso quedar, la subí a la moto, hice dos cuadras y escuché la voz de una señora que me dice si me podía hacer una consulta  y me pide que estacione”, detalló.

La mujer explicó que la pareja se paró a su lado y Facundo le dijo que le cambiaba su auto por la moto. “Yo le dije que nosotros no teníamos plata para cambiar y me dijo que no me estaba pidiendo plata, que querían darme el auto para poder moverme con mi nena. Le digo que no y me vuelven a decir que sí, que me vieron con ella y que querían verme cómoda, por lo que terminamos intercambiando los números y me dijo que lo piense”, relató.

Según contó, cuando llegó a su casa, le contó a su marido lo sucedido y los dos seguían sin poder creerlo. “Nosotros estábamos desconfiados porque esas cosas no suelen pasar. Le escribo a Facundo y le explico que éramos humildes, que lo único que teníamos era esa moto y me dijo que lo que querían hacer era una obra de bien y lo hicimos todo legal, con todos los papeles”, señaló emocionada.

La madre y su pequeña junto al regalo que nunca esperaron

De esa manera, el jueves firmaron los papeles y le entregaron la llave. “No lo voy a creer porque yo siempre ando con la nena alzada y el andador de un lado, el bolso del otro lado y la verdad que Dios vio mi necesidad, que necesitábamos. Por fin podemos salir todos juntos”, agradeció

Son cuatro en la familia de Tania y nunca podían compartir una salida juntos ya que la pareja tiene también a Lara, de 8 años. Actualmente viven en casa de la suegra de Tania, para no tener que trasladarse en colectivo desde Candelaria y poder acompañar a su hija en el día a día.

“Esta pareja me cambió la vida y tampoco me va a alcanzar la vida para devolverles lo que hicieron por nosotras, porque no es sólo un auto, sino una posibilidad y sacarnos el peso de andar con ella. Nunca va a alcanzar la vida para poder pagar lo que hacen por tu hijo, no tiene precio”.