El gendarme argentino Nahuel Gallo, recluido en la prisión de El Rodeo I en las afueras de Caracas, se sumó este fin de semana a una huelga de hambre encabezada por más de 200 presos políticos, en protesta por no haber sido incluido en la ley de amnistía recientemente aprobada por el gobierno de Delcy Rodríguez y por las condiciones de reclusión en el centro penitenciario.
La medida, que comenzó el viernes por la noche, fue confirmada por la pareja de Gallo, María Alexandra Gómez, quien difundió en redes sociales que el gendarme exige asistencia consular y la visita de organismos internacionales como la Cruz Roja para levantar la huelga, y responsabilizó a las autoridades del penal por la integridad física de su marido y de los demás internos.
La protesta se inscribe en el reclamo generalizado de los detenidos dentro de El Rodeo I, que exigen mejor atención médica, condiciones dignas de reclusión y avances en sus causas judiciales, mientras señalan que la reciente ley de amnistía no cubre a aquellos acusados de delitos como “terrorismo”, categoría en la que las autoridades venezolanas incluyeron a varios presos militares y también al propio Gallo.
Organizaciones de derechos humanos y familiares de los detenidos han manifestado su preocupación por la salud de los huelguistas y denunciado que la aplicación de la ley de amnistía está siendo parcial y limitada, lo que mantiene a cientos de presos políticos aún tras las rejas en un contexto de tensiones con reclamos internacionales en curso.
La situación de Gallo, quien lleva más de 14 meses detenido y cuya familia denuncia como una “desaparición forzada”, ha concentrado especialmente la atención, con pedidos de intervención de organismos internacionales y un monitoreo de su caso por parte del gobierno argentino, que sigue la protesta de cerca ante los posibles riesgos para la salud y los derechos básicos del gendarme y sus compañeros de prisión.





