A través de sus redes sociales, el mandatario aseguró que la iniciativa busca terminar con la impunidad y evitar que los ciudadanos sigan financiando las internas de la política con sus impuestos.
Los puntos fundamentales de la propuesta incluyen la eliminación definitiva de las PASO, la aplicación de la ley de Ficha Limpia para excluir a candidatos con condenas y un cambio radical en el financiamiento de los partidos. El Gobierno argumenta que es necesario avanzar en estas modificaciones en un año no electoral para garantizar un debate sin ventajas partidarias inmediatas.
En materia económica, la reforma pretende suprimir el financiamiento público para las campañas y partidos políticos, permitiendo en su lugar los aportes voluntarios de privados y donaciones de personas jurídicas. Esta medida apunta a liberar el sistema de fondos estatales, aunque despierta interrogantes sobre la capacidad de competencia de las fuerzas políticas con menores recursos.
El proyecto iniciará su camino legislativo en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo cuenta con un bloque consolidado de aliados, antes de pasar a un Senado con números más ajustados. Se estima que el debate formal en el recinto se produzca durante el segundo semestre, una vez superada la agenda de eventos internacionales como el Mundial de Fútbol.
No obstante, la eliminación de las primarias ya genera fricciones con sectores del PRO y el radicalismo, quienes utilizan este mecanismo para resolver sus internas y evitar la imposición de candidaturas. A pesar de la cercanía política, estos espacios consideran que las PASO son una herramienta clave para equilibrar fuerzas frente al armado nacional del oficialismo.





