Considerada un “procer cultural” y mito viviente, su talento se desplegó como poetisa, cantautora, dramaturga y escritora a lo largo de seis décadas. Su educación en la Escuela de Bellas Artes y la temprana influencia de las canciones tradicionales inglesas que le cantaba su padre marcaron el inicio de su estilo narrativo único.
A los 17 años, publicó su primer libro, "Otoño imperdonable", recibiendo elogios de grandes figuras como Pablo Neruda y Juan Ramón Jiménez. En 1952, motivada por las restricciones que percibía en su entorno, se instaló en París junto a Leda Valladares, formando un dúo que difundió el folclore del norte argentino en Europa. Durante esa estadía en Francia, Walsh comenzó a crear los poemas y personajes infantiles que más tarde integrarían su icónico universo literario.
A fines de los años 50, Walsh transformó el espectáculo infantil con obras como "Canciones para mirar" y personajes inolvidables como la Tortuga Manuelita, el Mono Liso y la Vaca Estudiosa. Su obra para niños, que incluye libros como "Tutú Marambá" y "El reino del revés", ha sido comparada con clásicos universales como Alicia en el país de las maravillas por su uso del absurdo. Para la autora, el juego verbal era una "isla de juegos" necesaria para la formación imaginativa de los niños.
Posteriormente, volcó su ingenio hacia el público adulto con canciones emblemáticas como "Como la cigarra", que se convirtió en un himno nacional de resistencia y esperanza. Durante la dictadura militar, enfrentó la censura con valentía, publicando el célebre artículo “Desventuras en el país-jardín-de-infantes” en 1979 para denunciar el clima opresivo. Debido a estas presiones, decidió dejar de cantar y componer en 1978, afirmando sentir que “el show había terminado”.
Fallecida en 2011, su legado perdura a través de más de 50 libros y 20 discos, además de su incansable activismo por el feminismo y la democracia. En su vida privada, se declaró abiertamente lesbiana a mediados de los años 50 y mantuvo una relación de más de tres décadas con la fotógrafa Sara Facio. Hoy, su obra continúa siendo una referencia insustituible que conecta a múltiples generaciones a través de la música y la literatura.





